domingo, 20 de abril de 2008


Aterro de inmenso y engloba la situación mortuoria circular inversa del ángulo H. Inclino la adversidad, me invade la sombra segura de un si doblado, requerido en su forma acuosa y se queja de sinuoso e incipiente al actuar de rabias impetuosas. Se acobarda el rey originario sentado de tripletas y agotado de acariciantes sonrisas y de vomitar asientos de micros y ya ni el cortinaje absurdo, ni el suelo de mí, alcanzan una curva o una recta. Yo llego hasta aquí.

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